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Intoducción
general
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Hace unos diez años, el historiador, pensador y profesor Joseph Ki-Zerbo planteó el dilema del África contemporánea (y del mundo entero) en un libro con el título provocador de «Educar o perecer»(1): no existe otra alternativa que la de «educar» y de llevarla a cabo rápidamente y bien. «La entrada al tercer milenio está marcada por trastornos que cuestionan las certidumbres de ayer, obligando así a las sociedades a reinventar el sentido de la vida y a crear las bases de un mundo viabilizado»(2). Hemos entrado ahora en ese tercer milenio. ¿Es que el dilema no queda acaso planteado? Parafraseando a J. Ki-Zerbo, podría escribirse hoy ¿Es mejor vivir juntos en el siglo XXI o desaparecer? ¿No es, en efecto, la apuesta mayor que una educación de calidad debe aspirar a ganar?
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El tema aprobado por la 46a reunión de la CIE sitúa la problemática de «vivir juntos» en el centro del debate. En todos los Estados Miembros de la UNESCO existen:
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Los objetivos principales de la 46a reunión serán:
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En términos de resultados (o de productos) la Conferencia deberá permitir:
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Con sus temas que reflejan los del reciente Foro Mundial sobre la Educación y con la responsabilidad de cumplir con los compromisos asumidos en Dakar, la Conferencia intenta también ser innovadora en su organización y en su dinámica. El contexto de la UNESCO le otorga una dimensión mundial y se deberá sacar el mejor partido de lo que constituye su mayor ventaja: la dimensión inter-regional, gracias a la cual cada una de las regiones puede enriquecerse con las experiencias de los otros.