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María Soledad Quiroga Ministra de Educación Estudios. Licenciada en Sociología por la Universidad Autónoma de México (UNAM). Curso de Educación ambiental. Carrera de literatura en la Universidad Mayor de San Andrés. Perfil y experiencia. La actividad profesional de la nueva ministra de Educación se inició en 1987, cuando participó en el proyecto de educación y culturas urbanas. Desde entonces, su participación en proyectos educativos y grupos medioambientalistas no ha cesado. Trabaja en el Ministerio de Educación desde el 2001. Durante la gestión de Donato Ayma condujo la Dirección de Educación Inicial y Primaria. |
Reconociendo que no es posible revertir las condiciones de pobreza e inequidad ni lograr un desarrollo sostenible sin una educación de calidad y con equidad, en los últimos años Bolivia ha realizado esfuerzos que han permitido progresar en los índices de desarrollo humano. Sin embargo, la situación sigue siendo dramática, afectando especialmente a la población infantil y juvenil que, aún en alto porcentaje, abandona la escuela para incorporarse al mundo laboral, sin haber desarrollado capacidades básicas ni destrezas para el trabajo.
Si bien la reforma educativa desarrollada en la última década permitió mejorar algunos aspectos centrales de la educación boliviana, al haber estado circunscrita a la educación escolar primaria, dejó al margen el mejoramiento de la educación secundaria, técnica, alternativa y superior, que continúan siendo de escasa calidad y poco pertinentes.
Actualmente Bolivia enfrenta el desafío de diseñar y aplicar una estrategia educativa integral que incluya todas las áreas, niveles y modalidades educativas. Debemos crear condiciones para que los niños, niñas y adolescentes rurales e indígenas, concluyan la escuela primaria. Asimismo debemos mejorar la cobertura y calidad de la educación secundaria, a través de la transformación curricular y de su gestión institucional. Por otra parte, requerimos establecer un sistema integral de formación técnica profesional, certificación y acreditación, que contribuya a mejorar la calificación de los jóvenes, a fortalecer su participación como agentes de transformación y desarrollo y a reducir la inequidad. Los centros de formación técnica deben adecuar su oferta a las necesidades productivas del país y desarrollar programas de capacitación laboral para población en desventaja social.
Hacer realidad estos objetivos nos permitirá aproximarnos al logro de un sistema educativo orientado a formar ciudadanos que contribuyan a generar procesos integrales y sostenibles de desarrollo, que permitan mejorar efectivamente la calidad de vida de la población boliviana.
