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Herramientas de Capacitación para el Desarrollo Curricular. Una caja de herramientas
Módulos Básicos

 

Actividad 1: Modelos para las pruebas piloto

 
  1. Modelos para las pruebas piloto

  2. Diseño de pruebas piloto

  3. De la prueba piloto a la política. llevando la innovación a todo el sistema

 

El piloto es un término amplio que se puede utilizar tanto en el contexto de evaluación del currículo, pese a que tiene lugar en una etapa relativamente temprana del proceso de cambio curricular, como en el desarrollo del currículo.

Estudios de viabilidad
Cuando se propone un nuevo currículo es importante formularse dos interrogantes: si ofrecerá beneficios significativos y si se podrá implementar exitosamente. Para responderlos, las autoridades educativas deberían considerar el factor crucial de cuán diferente es del currículo existente al cual los docentes están acostumbrados. En muchos casos de cambios curriculares que fracasaron, el factor clave es el nivel de dificultad que presenta para los docentes.

Otros temas potencialmente decisivos incluyen las influencias políticas y sociales que pueden llevar a que exista oposición y las probables implicancias respecto de los recursos financieros y de otros tipos que el currículo propuesto acarrea.

Los estudios de viabilidad pueden ser ejercicios de evaluación altamente estructurados o informales que analizan las propuestas en detalle y buscan los puntos de vista de los actores en el sistema educativo y más allá de él.

Los estudios de viabilidad son particularmente importantes en la determinación del costo de un diseño y una implementación curricular eficaz. En algunos contextos, los sistemas educativos sufren de “sobrecarga de iniciativas”; los docentes pueden estar cansados como resultado del cambio constante y pueden sentirse anímicamente decaídos. En estas circunstancias, un estudio de viabilidad puede establecer de manera efectiva y eficiente el valor del cambio curricular e identificar posibles problemas en la implementación.

Prueba piloto y evaluación
En décadas recientes, ha habido una creciente demanda por datos empíricos que justifiquen el nuevo currículo antes de su implementación a gran escala. Esta demanda ha surgido, en parte, del alto costo económico del desarrollo y la implementación curricular. Resulta importante reunir evidencia empírica para demostrar la calidad de un currículo y probar su practicidad y utilidad en un escenario de “mundo real”. En este caso la prueba piloto es una dimensión de la evaluación del currículo.

Lewey6 ha identificado tres fases de la “puesta a prueba” del currículo. Cada fase adoptará sucesivamente más métodos de evaluación formal a fin de proporcionar más hallazgos confiables:

  1. Prueba de laboratorio: la primera fase puede comenzar como una evaluación formativa al comienzo del proceso de desarrollo curricular en el que a veces se describe como “prueba de laboratorio”. Aquí, los elementos del currículo pueden testarse con personas o pequeños grupos. Se observan las respuestas de los alumnos y se pueden sugerir modificaciones al material curricular.
  2. Puesta a prueba de la experiencia piloto: una “puesta a prueba de la experiencia piloto” puede comenzar en el escenario escolar cuando se encuentre disponible una versión completa aunque preliminar de un curso. Los miembros del equipo de desarrollo curricular pueden asumir el rol del docente. El propósito de esta fase es identificar si se puede implementar el currículo, si los cambios son necesarios y qué condiciones se requieren para asegurar el éxito.
  3. Prueba de campo: cuando una versión revisada se completa sobre la base de los hallazgos de la prueba piloto, los docentes pueden llevar a cabo “pruebas de campo” en sus clases sin la participación directa del equipo de desarrollo curricular. Este ejercicio intenta establecer si el programa se puede utilizar sin el apoyo permanente del equipo y demostrar sus méritos a los potenciales usuarios.

No todas estas fases se utilizarán formalmente en cada prueba piloto o evaluación. Por ejemplo, es común que en la tercera fase, las pruebas de campo se utilicen independientemente. Éstas últimas también son conocidas como micro-pruebas.

Prueba piloto colaborativa / “de abajo hacia arriba”
Cuando la prueba piloto es entendida como un proceso colaborativo “de abajo hacia arriba" y como una estrategia para la promoción de la innovación curricular, ofrece importantes beneficios potenciales a diferentes niveles.
En el plano ideal, el modelo colaborativo de prueba piloto incluye la participación de estudiantes, docentes, directores de escuela, especialistas en currículo y de asignaturas, y funcionarios del Gobierno local y Nacional. Cada grupo aportará una perspectiva única sobre la compleja tarea del cambio curricular. Los docentes brindan sus conocimientos sobre las asignaturas y las clases fundados en el contacto diario con los jóvenes y las presiones de trabajar en un contexto escolar. Los directores o quienes trabajan en gestión de escuelas poseen un especial interés en temas de programación, financieros y de personal. Los desarrolladores del currículo brindan conocimientos técnicos y visiones de la investigación
educativa actual y sobre amplias metas curriculares. Los hacedores de políticas se focalizan en las amplias metas de políticas, el financiamiento, la administración del cambio y la implementación curricular. Cada grupo tendrá que trabajar de nuevas maneras, conjuntamente con otros grupos que no conoce, y cada uno necesitará el apoyo de otros en las diferentes fases de la prueba piloto. Con frecuencia, este modelo se asocia con un estilo democrático de trabajo y se utiliza particularmente para temas y áreas curriculares controversiales, sensibles y problemáticos.
Asimismo, se requiere también de un liderazgo de alta calidad para asegurar el
foco y permitir la toma de decisiones en un marco de compromiso. El enfoque colaborativo ofrece una mayor posibilidad de un proceso de cambio curricular coherente y sostenido, eficaz a todos los niveles del sistema educativo.

Prueba piloto e innovación
En muchos contextos, ha existido una tendencia a que los currículos sean desarrollados por especialistas en currículo o de asignaturas y se les den a los docentes para que los impartan como un producto. En estas circunstancias, el docente puede sentirse “des-profesionalizado” y desautorizado, tornándose poco más que en un técnico impartidor del currículo. Esta tendencia se encuentra bien ejemplificada por los intentos en algunos contextos de desarrollar recursos “a prueba de docentes”.

La prueba piloto se puede utilizar como herramienta para la promoción de la innovación y el cambio curricular mediante la utilización directa del conocimiento de los docentes y otros profesionales o actores involucrados.

Este modelo de prueba piloto ha sido descrito como un enfoque “colaborativo” o “de abajo hacia arriba”. Este modelo de prueba piloto puede subsumir las funciones descritas anteriormente bajo el título de Estudios de Viabilidad y Prueba Piloto como Evaluación. Asimismo, un equipo de desarrollo curricular puede crear mecanismos para permitir que los docentes se encuentren directamente involucrados en el proceso de diseño curricular a través de la investigación, la acción y las estrategias de desarrollo curricular centradas en la escuela. Este enfoque ofrece posibilidades de influenciar políticas mediante la creación de modelos curriculares de trabajo eficaz, así como iniciar un proceso de mejora de calidad sobre la base de una práctica que
probó ser efectiva.

Investigación Acción
La Investigación Acción es una forma de investigación auto-reflexiva llevada a cabo por los profesionales con el objeto de desarrollar una práctica más eficaz.

El rol del equipo piloto es brindar los marcos necesarios de infraestructura y liderazgo dentro de los cuales se desarrolla el trabajo. Ellos apoyan a las personas involucradas en la prueba piloto a través de sus conocimientos acerca del diseño curricular, la capacitación basada en las necesidades y vínculos efectivos entre las escuelas, los hacedores de políticas y otros actores. Se promueve la experimentación, la creatividad y la innovación, facilitando que los docentes evalúen elementos de su trabajo en el contexto real de la clase.

La participación de funcionarios del área de educación del Gobierno Nacional y local es un componente importante de este modelo de prueba piloto. El mismo ofrece oportunidades para desarrollar:

  • Sistemas permanentes para la comunicación entre los actores involucrados (incluyendo a los alumnos, docentes y padres) respecto de los métodos y el contenido curricular;
  • Confianza en y apropiación de los procesos de cambio a todos los niveles;
  • Asociaciones multi-nivel que incluyen alumnos, docentes, académicos, administradores de escuelas y funcionarios;
  • La capacidad de individuos y organizaciones dentro del sistema educativo;
  • Un modelo operativo de práctica eficaz e implementada; y
  • Desarrollar estrategias transferibles para expandir o generalizar la innovación
    curricular.

6 Lewy, A. (1990) “Puesta a prueba del currículum”. En: Walberg, H.J. y Haertel, G.H., Enciclopedia
Internacional de Evaluación educativa, Oxford, Pergamon Press. pp 203-205.

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